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En la caficultura sostenible se aprovecha el poder de los consumidores para conservar la biodiversidad El café representa el mercado de productos más grande del mundo y, después del petróleo, ocupa el segundo lugar entre los renglones más comercializados alrededor del mundo. En un proyecto del FMAM y el PNUD se aspira a transformar la manera en que las empresas cafeteras obtienen sus suministros y, con ello, conservar la biodiversidad vital. Se busca aprovechar el enorme poder del consumidor con conciencia ecológica y ética para promover una caficultura sostenible y favorable a la biodiversidad en los países de América del Sur. Al trabajar con Rainforest Alliance, líder mundial en productos certificados, el proyecto tiene posibilidades de traspasar hasta US$ 4.500 millones de fondos institucionales asignados a prácticas no sostenibles para emplearlos en prácticas sostenibles durante su período de vigencia. Aspira a duplicar la participación del café certificado en el mercado de 5% a 10% y a vincular las fuerzas del mercado con los asuntos de conservación. Este proyecto de US$ 94,25 millones (incluida una contribución de US$ 12,64 millones del FMAM), ejecutado por el PNUD, reunirá a los principales comerciantes de la industria cafetera, compañías tostadoras e importadoras de productos especializados de seis países cafeteros de América Latina (a saber, Brasil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras y Perú) para asegurarse de la supervivencia de la caficultura tradicional en la sombra en una región que aloja algunos de los ecosistemas de mayor biodiversidad y más amenazados del mundo. Las fincas cafeteras tradicionales son sumamente favorables al medio ambiente y dejan zonas de bosque natural intactas para el cultivo en la sombra con mínimas perturbaciones para la flora y la fauna locales. Sin embargo, las fuerzas del mercado, incluso la competencia de nuevos cultivadores de Asia, causan pérdidas de empleos en masa en el sector cafetero, reducen los ingresos provenientes de la exportación y obligan a los pequeños productores a abandonar sus fincas cafeteras tradicionales respetuosas de la diversidad biológica, que luego se convierten en monocultivos de manejo intensivo en pleno sol o con un mínimo de sombra, con la correspondiente pérdida de biodiversidad en gran escala. El proyecto se anotó un éxito inicial este año cuando McDonald´s anunció que los 1.200 restaurantes de su cadena en el Reino Unido e Irlanda, que venden más de 143.000 tazas de café al día, venderían exclusivamente el café de grano certificado por Rainforest Alliance. McDonald´s ampliará ese compromiso a todos sus restaurantes en Europa en el año 2007. Kraft Foods, Caribou Coffee, Lavazza, Proctor and Gamble, Drie Mollen y otras compañías ya respaldan el café certificado. El proyecto se ha diseñado para ayudar al crecimiento del sistema de certificación vigente más allá de una iniciativa para un nicho del mercado y llegar a un punto clave donde se ampliará sin financiamiento de donantes externos. Entre las metas del proyecto está la ampliación del número de hectáreas certificadas, de 93.000 en 2005 a 1,5 millones en 2013, lo que representa un aumento superior a 15 veces. Estos terrenos estarán constituidos por un millón de hectáreas de tierra productiva (10% de la zona cafetera productiva del mundo) y otras 500.000 hectáreas de zonas de conservación reservadas las en fincas de café certificado por Rainforest Alliance. En lo que respecta a la demanda, el proyecto busca ampliar el volumen anual de ventas de café certificado por dicha institución, de un nivel básico de 30.000 toneladas métricas a 500.000 toneladas métricas, o sea 10% del total del mercado mundial. El café certificado se venderá en unos 200.000 a 300.000 expendios minoristas, lo que representará un aumento en relación con el número actual de referencia de 20.000 expendios. El proyecto de caficultura sostenible ampliará la experiencia de Rainforest Alliance con el programa SmartWood, un plan reconocido de certificación forestal. A la vez, las lecciones aprendidas en los seis países del proyecto se compartirán con Belice, Costa Rica, Ecuador y México, que ya participan en los programas de producción de café certificado y con los que se unan a este plan. Dentro de algunos años, el programa de certificación se ampliará en toda África y Asia y cubrirá los principales puntos de origen del café. Las lecciones aprendidas gracias al proyecto también se aplicarán a otros cultivos, que tienen sus propios programas de certificación de Rainforest Alliance, incluso a productos como bananas, cacao, piña, helechos y frutas cítricas
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